Algunas iniciativas en SEEH

Updated - Monday 29 September 2003

En muchos países industrializados es casi imposible imaginarse un sistema escolar o pre-escolar que no se preocupe por la salud y la higiene de los niños. Por lo general, se pone mucho énfasis en la higiene personal y la educación en higiene.

Las raíces de ello se encuentran, por ejemplo, en el movimiento escandinavo de educación continua a principios del siglo XIX y en los primeros programas de estudios de las escuelas estadounidenses. Al principio, tanto en Europa como en los Estados Unidos, la educación se basaba en la higiene personal. Solo un tiempo después se puso énfasis en las instalaciones mismas.

De la misma manera, los primeros programas diseñados en los períodos pos coloniales en muchos países de África, Asia y América Latina ponían énfasis en la enseñanza de higiene personal. En muchos casos, los niños aprendían (y todavía aprenden) sobre el lavado de manos y el uso de letrinas o inodoros, pero las escuelas carecían de estas instalaciones.

 

En parte, y debido a esta brecha entre lo que se enseñaba y la falta de instalaciones, en la década de los ochenta muchos programas de agua y saneamiento se enfocaban en la construcción y en alcanzar las metas de la construcción. En consecuencia, muchos programas orientados a la construcción no ponían suficiente énfasis en la capacitación de los maestros, en las necesidades organizacionales de la escuela o en la educación en higiene para los niños, todos elementos fundamentales para el uso y mantenimiento de las instalaciones de agua y saneamiento.

 

Durante los últimos 50 años, en muchos programas escolares dos acontecimientos han hecho muy difícil continuar la educación relacionada con el saneamiento y la higiene con buenos resultados. Primero, en gran parte, muchos sistemas escolares conservan una orientación académica, a pesar de los esfuerzos por reformarlos. En cierta medida, estos sistemas se rigen por un plan de estudios que no incluye habilidades y destrezas de vida, como la higiene o la educación de la salud. Como resultado, estas materias pueden subestimarse u omitirse.

 

En segundo lugar, el crecimiento de la educación en masa ha dado lugar a que millones de niños, para quienes en otros tiempos hubiera sido imposible, asistan a la escuela. Esta afluencia ha sido tan grande que ha copado la capacidad de los sistemas de educación de proveer suficientes instalaciones para la higiene y el agua.

 

Sin embargo, esta tendencia está cambiando poco a poco. Muchos sistemas educacionales y muchas escuelas están comenzando a adoptar estrategias firmes que apoyen la educación en higiene y salud. Estas estrategias incluyen el desarrollo de la escuela como una base de recursos; el aprendizaje y la instrucción en pares; programas que estimulan la educación de niño a niño, de niño a familia y la transferencia de la escuela a la comunidad. Un buen programa de saneamiento escolar y educación en higiene puede beneficiarse de estas estrategias y apoyarlas.