Errores anteriores y desafíos actuales

Updated - Monday 29 September 2003

Lamentablemente, las promesas de los programas de saneamiento escolar y educación en higiene no se cumplen siempre. En muchos países las escuelas no son lugares seguros debido a que se descuida la operación y el mantenimiento de las instalaciones. Además, los alumnos no reciben educación en higiene.

Esta escuelas se enfrentan con:

  • Abastecimiento de agua, saneamiento e instalaciones para el lavado de manos inexistentes o insuficientes.
  • Instalaciones para el abastecimiento de agua, saneamiento y lavado de manos averiadas, sucias e inseguras.
  • Inodoros o letrinas que no son adecuadas para las necesidades de los niños, en particular para las necesidades de las niñas.
  • Los niños no están acostumbrados a lavarse las manos.
  • Educación en salud e higiene inexistente o irrelevante.
  • Aulas de clase y demás áreas sucias e insalubres.

El Cuadro 3 ofrece una lista de verificación de la clase de problemas que afectan a muchas escuelas. Bajo estas condiciones, las escuelas se convierten en lugares de riesgo, donde se transmiten enfermedades (OMS, 1997). La salud pobre en los niños afecta su habilidad para aprender y, por lo tanto, influye en sus perspectivas de vida.

Por ejemplo, un estudio por Nokes et al (1992) demuestra que los niños que padecen de infecciones parasitarias sacan notas más bajas que los niños no infectados. En otras palabras, esto significa que los niños que padecen infecciones parasitarias serias comienzan la escolaridad con desventaja e inician el proceso de aprendizaje de forma más lenta. Por lo general, estos niños sólo tienen oportunidad de beneficiarse de una educación formal durante un par de años.

Cuadro 3: La ?imagen real? - el saneamiento escolar y la educación en higiene en muchas escuelas el día de hoy:

 

Un ambiente físico insalubre

  • A menudo el terreno de la escuela y las aulas no están limpios.
  • Los inodoros no funcionan y se mantienen en malas condiciones (por ejemplo, feces alrededor del inodoro).
  • No hay instalaciones para el lavado de manos.
  • Carencia de agua potable.

Niños pasivos y desordenados

  • Carencia de instalaciones de agua y saneamiento limpias y de uso conveniente para todos los niños y maestros.
  • Falta de limpieza y mantenimiento continúo y organizado por parte de todos los niños, de los inodoros y de las instalaciones para el lavado de manos y del agua potable.
  • No se asignan roles a los niños mayores para que supervisen y ayuden a los niños pequeños a usar las instalaciones y a mantener limpia la escuela.
  • Si los niños/maestros ayudan, con frecuencia las tares son desiguales.

El personal docente no está capacitado y no tiene compromiso con la escuela

  • El director y los maestros clave no han recibido capacitación/orientación.
  • La educación en higiene no es parte del programa de estudios.
  • Falta de aprendizaje relevante que lucha por centrarse en el niño.
  • Los maestros no trazan ni llevan a cabo programas para organizar a los niños en el uso, monitoreo y mantenimiento de las instalaciones y en higiene personal.
  • En la escuela no se organizan grupos de higiene y salud, asociaciones de higiene escolar ni asociaciones de salud para los padres de familia.

Vínculos con el hogar y la comunidad

  • Se transmite muy poca o ninguna información clave sobre salud e higienes a los hogares de los niños.
  • Los niños y la escuela no dan buen ejemplo.
  • No hay programas para actividades relacionadas con salud e higiene centradas en la comunidad.
  • Las familias y la comunidad no proveen ayuda financiera o de otra índole para cubrir el mantenimiento y reparación de las instalaciones escolares.